One could name any number of novels in which the tension between a desire for and fear of intense experience is played out in all kinds of ways: J.M. Coetzee’sYouth and Damon Galgutt’s The Good Doctor are two contemporary novels that immediately come to mind; Coetzee’s characters are often eager to be tested by life, but at the same time afraid that they will be caught out, found to be lacking in courage. Peter Stamm’s novels (Unformed Landscape, On a Day Like This, andSeven Years) suggest how the need to create a narrative for our lives forces us towards moments of risk and engagement, while fear of those moments may lead us to fantasize rather than act, or to become hyper rational and cautious in our decision making.
Maternidad
Es cuestión de disciplina y maternidad. Esa maternidad en la literatura. No mandar a mis textos sin lunch a la escuela, bien tapados e ir por ellos a la hora de la salida para que no se queden esperándome. No quiero ser una escritora como mi madre, a la que se le queman las quesadillas y sólo sabe cocinar tres platillos: carne a la mostaza, salmón en una cama de cebolla al horno y carlota, mi postre favorito. No quiero darle dinero a mis textos para que compren su lunch en la escuela ni abrirles una cuenta en la cooperativa que pague a fin de mes, sólo porque soy una de las fundadoras de la primaria. Se alimentarán de papas y refrescos.
No tenemos genes que aguanten la mala alimentación, a mis 29 años ya se me tapó una vena en el brazo izquierdo. No podemos darnos el lujo de saturar nuestro cuerpo de grasas. Si mis textos son mujeres, casi puedo jurar que tendrán problemas hormonales como los tuve yo, mi hermana y como los tuvo mi madre. Mi abuela murió de cáncer en el páncreas y la hermana de mi madre tuvo cáncer en el vientre, no podrán tomar anticonceptivos si acaso no producen, como mi hermana menor, la proteína que hace fluída la sangre, entonces, tampoco podrán fumar. Los estudios para comprobarlo son tan caros que será mejor que no los tomen desde el principio, tendrán que ser tan responsables como para usar solo condón. Si en cambio, como mi padre, tienen fragilidad capilar, tendrán que aprender a detener el derramamiento de sangre por la nariz, ante la exposición al sol o los estornudos.
No quiero que quieran satisfacer a los demás, que desarrollen cierta capacidad camaleónica, que satisfaga las necesidades de los demás sólo porque tienen miedo al abandono. Ni quiero que tengan hijos sólo para sentir amor incondicional, para ser el texto más importante en la vida de otro texto. Ni que huyan, de país en país, para esquivar compromisos. Y que sean textos que se dejen querer, que puedan tener relaciones sanas de pareja, que no acepten humillaciones y que no beban, prefiero que fumen marihuana. Ojalá que no tengan que ir a psicoanálisis porque no creo tener dinero para pagarlo.
No quiero ser una madre que antes de escribir o corregir sus textos, tenga que ir al cine o asistir a su clase de baile porque tiene que ejercitar sus piernas. Tampoco quiero no poder explicarles qué es exactamente mi otro trabajo. No quiero que sigan mis pasos, siempre con crisis existenciales y siempre insegura de sí mismos. Que sepan defenderse cuando otros textos más valientes, mejor escritos y tal vez mejor educados, o sólo más hijos de puta, les bajen la falda en la escuela. Que no compitan con sus hermanos. Con tan pocos textos, no creo sentir más amor por uno que por otro, creo que con algunos he hecho un trabajo mejor. Que no se nieguen a usar brasier cuando les crezcan las tetas.
Little boxes on the hill side, little boxes made of ticky-tacky… (Martina Reynolds.)
Bad Knees.
So, this is it. Nothing, really. Or all of it. Everything that I like against what I actually do about it. Priorities, commitments, above that which travels below the skin.
This is the blog of a 30 year old not so much of a radio host and not so much of a writer, somewhere in between or further than that.